Es indiscutible. Es una verdad tan grande como una catedral. No hay vuelta de hoja con esto… sin embargo, pese a la certeza de esta frase, no estaría mal una breve reflexión sobre las razones de su realidad, es decir, por qué y cómo es que es esto cierto. Y es que en los hechos humanos, en el hacer del hombre, se da una concatenación lógica. Aunque procedamos a menudo mecánicamente y sin pensar, existe una serie de relaciones causales –queremos decir de causas y sus correspondientes efectos inmediatos –que son del todo necesarios, que se producen obligadamente, siendo prácticamente leyes de la naturaleza. Esto ocurre con tal exactitud como que la noche sigue al día, o que el fuego consume al papel, son hechos de absoluta necesariedad de acuerdo a cómo las cosas son y suceden. Dicho lo anterior, veamos la relación directa de ese hacer (cualquier hacer) del hombre… lo que aplica igual a la seguridad y al turismo. Porque el ser humano, cuando se propone algo (ya la voluntad y capacidad consideradas como algo que sí tiene) debe, antes que nada hacerlo con un ORDEN, sin lo cual la creación se le niega; pero aún con este no puede lograr ese hacer si carece de un atributo fundamental a la producción de cualquier resultado: y ese es el de la SEGURIDAD. Sin ella estaríamos todavía en las cavernas, así pues, nada se realiza si no goza de la Seguridad, en consecuencia SIN SEGURIDAD NO HAY TURISMO. |